Wednesday, April 06, 2005

Pope's Funeral in Rome - April 8

Altar over St. Peter's cryptPope John Paul II's funeral will take place in Rome on Friday morning, April 8, at 1:00a, San Jose time. Local television stations will begin coverage at 12:30a.

More information about the Pope's funeral:

The readings for the Mass will be:
First Reading: Acts 10:34-43
Responsorial Psalm: Psalm 23, The Lord Is My Shepherd
Second Reading: Philippians 3:20-4:1
Gospel Reading: John 21:15-19

If you can read Italian, the full order of the Mass can be found here.

Below is a summary of the Mass in English and Spanish.

The Funeral of the Pope

The funeral Mass of Pope John Paul II will be celebrated on April 8, 2005, the day established by the Congregation of Cardinals, which they also set as the date of the Pope’s burial. Following the Mass, the transfer of the Pope to the tomb and his burial take place.

Before the funeral Mass, the body of the Pope is placed in a casket made of cypress wood and the lid is closed in the presence of the Cardinal Camerlengo, the Heads of the 3 Orders of Cardinals (Bishops, Priests and Deacons), the Cardinal Archpriest of the Vatican Basilica, the Cardinal Secretary of State, the Cardinal Vicar for the Diocese of Rome, the Substitute Secretary of State, the Prefect of the Papal Household, Almoner (Alms Giver) of the Holy Father, the vice Camerlengo, a representation of the Canons of the Basilica of St. Peter, and the Secretary of the Holy Father, vested in choir robes.

The Cardinal Camerlengo introduces the rite of the closing of the casket, announcing the reading of the rogitum, the scroll which records the life and more important works of the deceased Pontiff.
While the Master of Liturgical Celebrations of the Papal Household reads the scroll, which is shown to those present, an antiphon, such as the following, is sung: “My soul is thirsting for God, the living God. When shall I see him face to face?” The Cardinal Camerlengo, after inviting all present to spend a moment in silent prayer, asks God that the Holy Father , “departed from our sight,” may “contemplate your beauty, as you gather this shepherd to yourself, Eternal Pastor.”

The Master of Pontifical Celebrations and the Secretary of the Supreme Pontiff place a white veil over the face of the deceased. Then the Cardinal Camerlengo sprinkles the body with holy water. The Master puts into the casket the purse with coins made during the Pope’s reign and a copy of the Pope’s will, in a metal tube, after being sealed with the seal of the of the Office of Liturgical Celebrations of the Supreme Pontiff. Another copy of the will is placed in the Papal Archives.

While the casket is closed Psalm 41(42) is sung. The funeral Mass, celebrated by the Cardinals and the Patriarchs of the Oriental rites, follows. Presiding in the concelebration is the Dean of the College of Cardinals. Red vestments are used.

The Entrance Antiphon “Eternal rest grant unto him O Lord, and let eternal light shine upon him” is followed by Psalm 64(65). Then the Opening Prayer is said, asking God to “grant that your servant Pope John Paul II, who led your Church in charity, and was a faithful dispenser of grace to the flock, may experience your mercy.” The Mass follows in the usual way with a special Prayer over the Gifts and Prayer after Communion. The Final Committal and burial conclude the liturgy. The Cardinal Camerlengo, wearing red vestments, presides. After prayers are said the Litany of the Saints is sung, with all responding to the invocations. The remains of the deceased Pontiff are sprinkled with holy water. Patriarchs of the Oriental rites also sprinkle the body of the deceased Pontiff and offer their prayers. These actions do not occur in the usual Funeral Mass.

The remains of the Holy Father are carried through the Vatican Basilica into the Grotto entering through the gate of Santa Maria. Accompanying the casket are the above-mentioned Cardinals and the family of the deceased Pope The casket of cypress containing the remains of the Roman Pontiff is tied with red ribbons upon which are “impressed” the seals of the Apostolic Palace, the Prefecture of the Pontifical Household, the Office of Liturgical Celebrations of the Supreme Pontiff and the Chapter of the Canons of the Vatican Basilica. Atop the coffin are placed a cross and the coat of arms of the deceased Pope. While the body is placed in the tomb, the Hail Holy Queen is recited. The notary of the Chapter of the Vatican Basilica records the authentic acts of the burial and reads it to those present.


Funeral del Santo Padre

Las exequias del Papa Juan Pablo II serán celebradas el 8 de Abril de año 2005, día establecido por la Congregación de Cardenales, que también han dispuesto sea la fecha del funeral del Papa. Terminadas las honras fúnebres se trasladará el cuerpo presente a su tumba.

Antes de la celebración de la Misa, los restos del Papa serán colocados en un ataúd hecho de madera de ciprés. El ataúd será cerrado delante del Cardenal Camarlengo, los Cardenales que encabezan los 3 ordenes de cardenales (Obispos, Sacerdotes y Diáconos), el Cardenal Archipreste de la Basílica, el Cardenal Secretario del Estado, el Cardinal Vicario de la Diócesis de Roma, el Secretario Substituto de Estado, el Prefecto de la Casa Pontificia, el Limosnero del Santo Padre, el Vice Camerlengo, un representación de los Canónigos de la Basílica de San Pedro, y el Secretario del Santo Padre, vestidos de hábito de coro.

El Cardenal Camerlengo inicia el rito para cerrar el ataúd, proclamando la lectura del rogitum, el pergamino que enumera los trabajos más importantes de la vida del fallecido pontífice.

Mientras el Maestro de Ceremonias de la Casa Papal lee el pergamino, el cual es mostrado a todos los presentes, una antífona, como la siguiente, es cantada “Mi alma esta sedienta del Señor, el Dios Vivo. ¿Cuándo lo veré cara a cara? ” El Cardenal Camerlengo, después de invitar a todos los presentes a hacer una oración en silencio, le pide a Dios que la cara del Santo Padre, “que ha partido de nuestra vista, contemple su belleza, mientras reúne este pastor a ti, Pastor Eterno.”

El Maestro de Ceremonias y el Secretario del Sumo Pontífice colocan un velo blanco sobre la cara del fallecido. El Cardenal Camerlengo rocía los restos con agua bendita. El Maestro de Ceremonias coloca en el ataúd las monedas hechas durante el reinado del Papa y una copia del testamento del Papa, en un tubo de metal, después de haber sido sellados con el sello de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice. Otra copia del testamento es colocada en los Archivos Papales.

Mientras el ataúd se cierra, se canta el salmo 41 (42). La Liturgia Exequial continúa, celebrada por los Cardenales y los Patriarcas de los Ritos Orientales. Presidiendo la concelebración está el Decano del Colegio de Cardenales, vestido de ornamentos rojos.

La Antífona de Entrada dice “Otórgale Señor el descanso eterno y brille para El la luz perpetua.” Sigue el salmo 64(65). Esto es seguido de la Oración de Entrada, pidiendo a Dios que “otorgue a su siervo el Papa Juan Pablo II, quien guió su Iglesia en caridad y fue un fiel instrumento de la gracia en medio de su pueblo, experimente tu gracia.” La Misa continúa en el desarrollo usual con unas oraciones especiales en el momento de las Ofrendas y después de la Comunión. Con el Rito de Sepelio y la Última Despedida, concluye la liturgia. El Cardinal Camerlengo preside, vestido de ornamentos rojos, rocía el cuerpo presente. Después de unas oraciones especiales, se canta la letanía de los santos y todos acompañan respondiendo a las invocaciones.

Los Patriarcas de los Ritos Orientales también rocían el cuerpo presente y ofrecen sus oraciones, acciones que regularmente no toman lugar en una Liturgia Exequias. Los restos del Santo Padre son llevados a través de la Basílica Vaticana a la gruta, entrando por la Puerta de Santa María Acompañando el ataúd irán los cardenales arriba mencionados y los familiares del Papa fallecido. El ataúd queda amarrado con cintas rojas que contienen los sellos de las insignias de la Casa Papal, de la Prefectura de la Casa Pontificia, de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice y el Capítulo de Canónigos de la Basílica Vaticana. Encima del ataúd, se pone la cruz y el escudo papal. Mientras los restos son depositados en su tumba, se recita Salve Reina. El Notario del Capítulo de la Basílica procede a autentificar el acta de defunción y lee el acta a todos los presentes.



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